Fotografía de avutardas en primavera: el espectáculo de la rueda de la avutarda y los leks.
En las llanuras esteparias de la península, donde el cereal apenas ha brotado y el calor empieza a dibujar ondas en el aire, ocurre cada año uno de los espectáculos más impresionantes de la fauna ibérica: el cortejo de la avutarda.
La avutarda: una gigante discreta
La avutarda (Otis tarda) es una de las aves voladoras más pesadas del mundo. Habita espacios abiertos y tranquilos, como llanuras cerealistas y estepas, donde su tamaño y plumaje le permiten pasar desapercibida. Su comportamiento es reservado, especialmente fuera de la época de celo, y su éxito reproductor depende en gran parte de la tranquilidad del entorno.
La rueda: cuando el macho se transforma
Durante el celo, los machos se reúnen en áreas abiertas conocidas como leks, donde compiten por atraer a las hembras. En estas exhibiciones despliegan su plumaje blanco, inflan el buche y realizan una danza giratoria conocida como «rueda». La escena es poderosa, visual y silenciosa, una coreografía ancestral que ocurre cada primavera. Cuanto mayor y más blanca parece la figura, más posibilidades tiene de atraer pareja.

Cuándo y cómo fotografiar la rueda
La mejor época para fotografiar el celo de la avutarda es entre marzo y abril. Los machos son más activos en las primeras y últimas horas del día, cuando la luz se intensifica y el entorno se mantiene en calma. Es habitual que se agrupen en zonas elevadas o despejadas dentro de extensos campos de cultivo.
Fotografiar esta especie exige distancia, discreción y mucha paciencia. Cualquier molestia puede hacer que abandonen la zona o que interrumpan la rueda. Por ello, es esencial conocer su comportamiento y actuar siempre con respeto.
Hoy por hoy, la mejor opción para fotografiar estas aves es desde el interior de algunos de los hides especializados que existen en diferentes zonas de la península ibérica. Recientemente, uno de nuestros compañeros, Borja, de Hides Monegros ha puesto en marca alguno de estos hides con resultados impresionantes.
Consejos técnicos para fotografiar avutardas
- Distancia focal: se recomienda un teleobjetivo largo (mínimo 500 mm). Cuanto mayor sea la distancia, menor será la probabilidad de molestar.
- Luz: aprovecha la luz lateral de mediodía para resaltar volúmenes. La rueda es una escena de alto contraste.
- Disparo: usa ráfaga con velocidades altas para congelar momentos clave del despliegue.
- Composición: deja aire en la imagen, busca fondos limpios y evita recortes forzados. El paisaje también forma parte de la escena.
Hides y respeto: claves para una observación ética
El uso de hides es fundamental para observar y fotografiar avutardas sin alterar su comportamiento. Situados estratégicamente y utilizados con criterio, permiten capturar escenas naturales sin interferencia. Además, facilitan composiciones estables y minimizan la exposición del fotógrafo al entorno.
En zonas como los Monegros, en Aragón, la avutarda es protagonista de la primavera. Desde hides especializados, es posible presenciar este comportamiento único rodeado de un paisaje abierto, árido y espectacular. El contraste entre el plumaje blanco del macho y los tonos ocres del terreno crea imágenes potentes, casi irreales. Siempre bajo proyectos autorizados y en colaboración con guías locales.
Una opción para quienes deseen vivir esta experiencia de forma organizada es unirse a nuestro viaje fotográfico a los Monegros, una propuesta pensada para disfrutar de este y otros espectáculos naturales con el máximo respeto y acompañamiento especializado.
Un reto técnico y emocional
Fotografiar avutardas en celo no es sencillo, pero pocas escenas ofrecen tanta fuerza visual y natural. Cada rueda es distinta. Cada lek es un mundo. Y cada jornada es una invitación a mirar, a esperar y a dejarse sorprender por la belleza salvaje de lo sencillo.
